
Yo soy como el fracaso total del mundo, ¡oh, Pueblos!
El canto frente a frente al mismo Satanás,
dialoga con la ciencia tremenda de los muertos,
y mi dolor chorrea de sangre la ciudad.
Aún mis días son restos de enormes muebles viejos,
anoche «Dios» llevaba entre mundos que van
así, mi niña, solos, y tú dices: «te quiero»
cuando hablas con «tu» Pablo, sin oírle jamás.
El hombre y la mujer tienen olor a tumba,
El cuerpo se me cae sobre la tierra bruta
Lo mismo que el ataúd rojo del infeliz.
Enemigo total, aúllo por los barrios,
un espanto más bárbaro, más bárbaro, más bárbaro
que el hipo de cien perros botados a morir.
Poema de Pablo de Rokha que me dejó (me deja mejor dicho) marcando ocupado desde hace 2 semanas más o menos. Yo sólo lo conocía por las canciones de Ocho Bolas con las recitaciones de sus poemas que se transmitían por "Sonidos de Barrio" de la radio Valentín Letellier. Yo tengo una relación bastante particular con la literatura y la música. Ciertos libros, cuando son bien escritos, transmiten olores, sensaciones. A veces siento frio o calor y veo colores según la situación. Con la música es casi lo mismo, por eso que esto me impacto tanto. Siento cosas siniestras, frio, calles con adoquines y soledad cuando leo esos poemas. El es caótico sin destruir nada. En sus poemas el es como un Dios, hace y deshace con sus palabras; no habla de cosas amorosas ni describe las flores ni compara a sus amadas con las brisas de ningún tipo. Sus poemas llegan al hueso y ponen los pelos de punta.
Hace tiempo que no me pasaba esto con cosas artisticas. De por si el chileno es una copia de la copia, que pude comprobar cuando fuí a Buenos Aires, todo ya lo conocía. Pero el problema es que tenian data de los años cuarenta o cincuenta y acá lo exponen como lo vanguardista. A veces me da un poco de lata vivir en un lugar que hasta las ideas se agotaron.
Seguiré leyendo.